Jamás creí llegar a ver caer nieve en la Ciudad de México, (en realidad no era nieve, sino una gran cantidad de granizo), aún no lo creen... les contaré la historia. El día de ayer salí por la mañana, como en alguna ocasión lo comenté yo soy scout, salí temprano porque teníamos una kermese, realmente nada fuera de cotidiano, terminamos de vender lo que teníamos y nos pusimos a jugar fútbol americano (he de confesar que nunca e sido una niña normal, siempre me han gustado las emociones fuertes y juntarme con los niños era una de las formas en las que podía tener adrenalina extra), era un gran partido íbamos ganando 6-2, cuando de pronto comenzamos a escuchar un ruido muy fuerte (algo así como un gran jushh) volteamos al cielo y vimos un avión que volaba muy bajo, creímos que se caería, pero razonamos y nos dimos cuenta de que si fuera un avión se escucharía el motor, pero no era así, después consideramos la posibilidad de que ese ruido tan fuerte y extraño viniera del viento entre las ramas de los árboles, pero tampoco se trataba del viento.
Discutíamos sobre la naturaleza de ese ruido cuando de pronto vimos algo que caía del cielo a gran velocidad y que parecía pesado; cuando cayo en suelo, el impacto lo fracturó y nos acercamos a ver que era aquello que había caído al piso, por un momento creímos que era parte del avión que habíamos visto.
En realidad se trataba de un granizo, del tamaño de un canica muy grande, cuando nos dimos cuenta de lo que era, ya era demasiado tarde, pues una gran tromba caía sobre nosotros, fue algo inesperado y algo que ocurrió muy rápido en verdad...
Corrimos a guarecernos de la tromba, pero todos nuestros intentos fueron fallidos, los granizos eran muy grandes y conforme la tromba se hacía más fuerte, los granizos se hacían más grandes y el viento soplaba con mayor fuerza; cayó sobre nosotros una gran neblina, que no nos permitía ver más allá de nuestros brazos.
El granizo era tan grande y eran tantos que se activaron las alarma de los autos, pero no se escuchaban sonido alguno, ya que el golpe de los granizos contra el suelo era más fuerte que cualquier otra cosa; parecía que aquello no iba a terminar nunca, de pronto como en una película, la neblina se disipó, slió el sol, y el granizó cubría el suelo como si fuera nieve, reflejaba el sol y nos regalaba un paisaje, que seguramente poco han visto en su vida.
Me sentí afortunada, a pesar de los granizos que cayeron en mi cabeza, pies y brazos, disfruté el momento, contemple con gran expectación y asombro lo que acaba de ocurrir ante mis ojos. tal vez esto no se repetirá hasta dentro de muchos años...
Jugué con el granizo, como si fuera nieve, me sentía como niña pequeña con un nuevo juguete, corrí y me deslicé por el suelo congelado y vi como mis amigos se acostaban en el suelo, a pesar del frío, para hacer angelitos de nieve.
Ahora casi muero de tos, pero la verdad es que no cambiaría nada de lo que ocurrió ayer, contemplar algo tan maravilloso, compartirlo con las personas que quieres, y observar el entusiasmo con el que las personas pueden disfrutar de algo como una lluvia, es algo que definitivamente vale la pena y a pesar de lo que todos me digan, para mí fue nieve no granizo... jajajaja. Simplemente espectacular.

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